Una casa en Macondo

Reflexiones y referencias.

 

 

Cuando se empieza a plantear un proyecto sobre una novela las posibilidades de elección son infinitas, una vez terminadas todas las referencias presentes en texto. ¿Quién viene primero, el contexto, ¿Macondo, o la casa? ¿Cuanto tienes que ser fiel a el texto? ¿Qué lenguaje arquitectónico se utiliza para representar una historia que tiene lugar en un mundo mágico y sin referencias ciertas? Las respuestas son infinitas y diferentes, y dependen del fondo de quien se acerca a la empresa de plantear una casa que existe solamente en la mente de quien la piensa. Es claro que, en ese contexto de libertad, lo que quieres son alguno puntos fijos, de donde poder empezar el proyecto. Por eso el proyecto de la Casa en Macondo, o mejor, la Casa de los Buendía, está basado sobre algunos pasos fundamentales de la novela y, al mismo tiempo, sobre algunas referencias arquitectónicas conexas al mundo de la arquitectura moderna y a su reinterpretación.

Algunas citas del texto son basilares para poder entender tanto los factores materiales como los más emocionales de la novela. Desde el texto se puede entender la distribución de las viviendas, su orientación, pero al mismo tiempo es posible aprovechar el humor de la casa, de quien la vive, porque, en el final, una casa no es otro que el reflejo de nosotros mismos, sin personas, las casas no tienen sentido de existir. Por eso, dos citas son imprescindibles para entender el proyecto:

“Un hilo de sangre salió por debajo de la puerta, atravesó la sala, salió a la calle, siguió en un curso directo por los andenes disparejos, descendió escalinatas y subió pretiles, pasó de largo por la calle de los Turcos, dobló una esquina a la derecha y otra a la izquierda, volteó en ángulo recto frente a la casa de los Buendía, pasó por debajo de la puerta cerrada, atravesó la sala de visitas pegado a las paredes para no manchar los tapices, siguió por la otra sala, eludió en una curva amplia la mesa del comedor, avanzó por el corredor de las begonias y pasó sin ser visto por debajo de la silla de Amaranta que daba una lección de aritmética a Aureliano José, y se metió por el granero y apareció en la cocina donde Úrsula se disponía a partir treinta y seis huevos para el pan. -¡Ave María Purísima! -gritó Úrsula.”

“Se empeñó en un callado aprendizaje de las distancias de las cosas, y de las voces de la gente, para seguir viendo con la memoria cuando ya no se lo permitieran las sombras de las cataratas. Más tarde había de descubrir el auxilio imprevisto de los olores, que se definieron en las tinieblas con una fuerza mucho más convincente que los volúmenes y el color, y la salvaron definitivamente de la vergüenza de una renuncia. En la oscuridad del cuarto podía ensartar la aguja y tejer un ojal, y sabía cuándo estaba la leche a punto de hervir, Conoció con tanta seguridad el lugar en que se encontraba cada cosa, que ella misma se olvidaba a veces de que estaba ciega. Pero aquel día empezó a darse cuenta de algo que nadie había descubierto, y era que en el transcurso del año el sol iba cambiando imperceptiblemente de posición, y quienes se sentaban en el corredor tenían que ir cambiando de lugar poco a poco y sin advertirlo.”

La primera cita representa el punto de partida de la disposición de las habitaciones de la vivienda, la segunda, sin embargo, ofrece la inspiración para pensar que una casa no es solo una sucesión de habitaciones, pero es la suma de varios factores como la luz, el olor, el sonido y el volumen, que nos permiten de distinguir un lugar de otro diferente y que estas características influyen sobre la relación emotiva que hemos con los espacios de la casa. Como ya se mencionó, las posibilidades de elección sobre el lenguaje arquitectónicos son infinitas y dependen de una elección extremamente persónale. En esto sentido, el proyecto se inspira a la lectura de algunas obras, realizadas y no, de Mies van der Rohe, como la Villa de Campo, Casa Hubbe y el proyecto para un Golf Club. Algunos temas, han sido releídos algunos años después, por el arquitecto Geofrrey Bawa que relee la obra de Mies van der Rohe, en particular la Villa de Campo, en el contexto de lo Sri Lanka. Macondo se desarrolla cerca de un rio y por eso el terreno no puede ser nivelado, como Garcia mismo describe. En ese sentido el muro se convierte en el tema principal del proyecto, el protege la familia y permite de realizar una construcción sobre un terreno nivelado. A partir de ese muro, se desarrollan todas las habitaciones de la casa, y cada una es caracterizada por la relación que se construye entre interno y externo, público y privado. Por eso las cubiertas inclinadas no solo permiten realizar el espacio cubierto del pórtico, pero permiten al mismo tiempo de tomar la luz y la ventilación en las habitaciones, en dependencia de la sensación que cada lugar de la casa tiene que exprimir. Algunas elecciones, como las nueves habitaciones en línea, han sido dictadas desde las descripciones de la novela, otras son el resultado del intento de dar un estado de animo a cada lugar de la casa.

Finalmente están adjuntos dibujos y plantas de los proyectos más influyentes y una vista del proyecto de la Casa de los Buendía.

Enlace al panel A1

Casa en Macondo, JVD

 

Brick Country House, MVDR

Casa Hubbe, MVDR
House in Galle, GB
Krefeld Golf Club, MVDR (reconstrucción)
Krefeld Golf Club, MVDR (dibujos)

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